Lo que eres me distrae de lo que dices

Salinas-2

« Lo que eres

me distrae de lo que dices.

Lanzas palabras veloces,
empavesadas de risas,
invitándome
a ir adonde ellas me lleven.
No te atiendo, no las sigo:
estoy mirando
los labios donde nacieron.

Miras de pronto a los lejos.
Clavas la mirada allí,
no sé en qué, y se te dispara
a buscarlo ya tu alma
afilada, de saeta.
Yo no miro adonde miras:
yo te estoy viendo mirar.

Y cuando deseas algo
no pienso en lo que tú quieres,
ni lo envidio: es lo de menos.
Lo quieres hoy, lo deseas;
mañana lo olvidarás
por una querencia nueva.
No. Te espero más allá
de los fines y los términos.

En lo que no ha de pasar
me quedo, en el puro acto
de tu deseo, queriéndote.
Y no quiero ya otra cosa
más que verte a ti querer. »

La voz a ti debida, versos 1237 a 1265, Pedro Salinas

Siempre me has gustado. Desde antes de conocerte. Solo verte me fascinaba. Eras un misterio para mi. Y conocerte no resolvió nada, sigues siéndolo.

Me miras y sonríes y creo verte el alma. Tu alma afilada, de saeta. Y quiero ahogarme en tu mirada. Quiero poder mirar suficientemente a tus ojos para intentar desvelar el misterio de quién eres. Porque eres tantas cosas juntas. Cosas que me gustan, cosas que nadie entiende por qué me gustan. Cosas que son mías. Y aparentemente también tuyas. Quiero entender cómo has llegado a ser quien eres, y si realmente lo eres. Quiero verte de verdad.

No sé qué tienes que hace que no pueda dormir. Que hace que esté escribiendo por ti, para ti. Me gustaría saber tantas cosas…

Quiero seguir caminando para saber a dónde me llevaran estos pasos y si tu vas a venir conmigo. Ven conmigo. Quiero que sepas que quiero que vengas conmigo.

N.

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