Feliz cumpleaños

Barcelona, 30 de diciembre de 2014

Querido mejor amigo,

Te quiero. Te quiero mucho. Te quiero desde siempre y siempre te querré. No sé si algún día seré capaz de decírtelo, de confesártelo directamente y por eso te escribo esta carta. No la recibirás nunca. No creo que te la envíe, sería muy extraño.   Pero necesito escribírtela. Necesito habértelo dicho, aunque realmente no lo haya hecho. Necesito creer que te lo he dicho.

Siempre he pensado que estamos hechos el uno para el otro. Siempre he pensado que sacas lo mejor de mí. Que me haces ver lo que está en mi punto muerto. Has estado a mi lado siempre. Cuando te he necesitado y cuando no. Cuando te lo he pedido y cuando te he apartado. Y cuando no he querido tu ayuda has esperado paciente sabiendo que acabaría cediendo. Eres una de las pocas personas que sé con certeza que me conocen. Y también sé con certeza que me quieres. Y que estas dos cosas sean una misma no es algo común.

La vida parece ser que nos aparta. No quiere que estemos en el mismo lugar. Pero pase lo que pase nuestra amistad es una de las pocas constantes en este mundo cambiante. Ya sé que estamos construyendo un camino juntos. Lo sé porque pocas personas me acompañan y tu nunca me pasarías desapercibido. Pero en el fondo de mi corazón este no es el camino que quiero recorrer contigo. Soy consciente de que si tuviese que cambiar, lo haría solo. No puedo hacerlo a la fuerza ni mucho menos. No se puede provocar. Si tiene que ser, será. Pero cuesta vivir con la incertidumbre. Sería más fácil si supiese qué piensas tu al respeto.

Quizá hemos sido amigos durante demasiado tiempo, aunque ¿realmente existe demasiado?

Por favor, recuerda que siempre te querré. Recuerda que siempre estaré por ti. Que necesites lo que necesites yo te ayudaré. Que por mucho que la vida intente evitarlo, yo continuaré a tu lado. Siempre seré tuya.

Recuérdalo.

Siempre, siempre tuya,

N.

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